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miércoles, 10 de agosto de 2011

Las emociones siempre salen a flote: SIEMPRE

¿No habéis jugado nunca en vuestra infancia a intentar meter debajo del agua la tabla con la que os enseñaban a nadar? Yo lo recuerdo como si fuera ayer (y aprendí a nadar con 3 años): "A la mierda la tabla esta la hundo yo si o si". ¿Y qué pasaba? Cuanta más fuerza hacías para abajo, con más fuerza salía la muy cabrona. A veces incluso, si se te escapaba, salía del agua y te daba en toda la cara.
Pues eso mismo pasa con las emociones. Siempre salen a flote. SIEMPRE. Da igual que intentemos hundiarlas con todas nuestras fuerzas y recursos posibles, porque resurgen con más fuerza. Podemos intentar dominarlas con el pensamiento, con lo racional y podemos justificar situaciones, actuaciones... Pero si no nos dejamos sentirlas, se volverán en nuestra contra y, como la tabla, nos darán en toda la cara aunque lo hayamos visto venir.
Así que desde aquí invito a todas lxs pringadxs de España y del extranjero (esas de las que se dice "de buena tonta") a que practiquen el egoísmo. Vale ya de reprimir sentimientos por lo que piensan los demás, por la situación q se vaya a generar; y basta ya de justificar q nos traten como a mierdas sin dejarnos sentir un poco de odio o un poco de rabia.
Vamos a ver si empezamos a practicar un poco el "primero tú, luego tú y después tú" y anteponemos nuestra autoestima y persona por delante de todo y todxs. Juguemos a ser un poco malxs aunque nos cueste. Y, pensemos, que a lo mejor así, en un futuro nos sentiremos mejor y dejaremos de sufrir las catástrofes anímicas que provocó nuestra bondad en el pasado y podremos vivir un presente equilibrado, en el cual, las piezas del puzzle encajarán. Aunque no nos guste una mierda el paisaje que forman. Porque... lo primero es encajar piezas y luego ya veremos con que puzzle nos quedamos.

2 comentarios:

  1. Puede que lo que dejamos sin escribir sea lo verdaderamente importante. Como las cosas que al final no dices por miedo al que pensaran, que dirán, que harán... Odio ver como las palabras mas bonitas que se pueden decir, nuestras propias palabras, las que sentimos nuestras de verdad, quedan relegadas por otras meramente superficiales e incluso insignificantes. Tomando la censura propia la emocional como alternativa, para no decir cuanto queremos, tememos,sentimos, amamos, odiamos, algo o a alguien. Y es que censurar nuestras emociones lo único que acarrea es ser menos nosotros y ser mas otro. Otro desconocido con el que ni siquiera nos sentimos a gusto.
    Cansados de vivir en los tejados, mendigar amor y algo de abrigo mas que practicar el egoísmo que en el fondo es un modo superficial, pero una manera de decir, de explicar que deberíamos empezar a valorarnos mas y valorar las emociones dando les el espacio que merecen sin temer ni odiar solo convivir.
    Basta ya de censurar palabras, reprimir sentimientos, de no valorarnos, de asumir todas las culpas, de justificar, de ser otra persona, ya basta.
    Valoremos lo que somos y luchemos por ser eso y mas. Tal vez así sea la mejor manera, agarrar nuestra tabla con fuerza y nadar.

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  2. Si, se acabó lo de mendigar amor. Se acabó la censura de palabras y de sentimientos. La culpa es buena asumirla si es nuestra, sino no. Nademos y volemos... junto con nuestra autoestima.

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