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miércoles, 12 de diciembre de 2012

La Iglesia, los mayores odiadores de la historia, vuelve a la carga

Una adivinanza: son omnipotentes, es una jerarquía machista, van vestidos de negro a juego con su respeto hacia los que piensan diferente, ni se casan ni tienen hijos pero dan berridos a favor del tipo de familia que les interesa y a la palabra matrimonio la entrecomillan cuando detrás pone gay.


¿Quiénes son? Sí, era fácil y ésta es otra noticia cansina, los mayores odiadores de la historia vuelven a la carga. En este caso ha sido el Monseñor Juan Antonio Martínez Camino el autor de estas lindezas: "La mal llamada ley del "matrimonio" homosexual es una ley de restricciones de derechos porque ha eliminado el derecho de los españoles a ser reconocidos como esposo y esposa, y como padre o madre." He aquí este señor, haciendo gala de su compromiso con unión de España. El caso es que lo que la mayoría vemos como un avance en los derechos de todas las personas, la Iglesia lo concibe como una "restricción de derechos". Algo totalmente falso porque a las parejas heterosexuales no se les ha quitado ningún reconocimiento, pueden seguir llamándose esposa/esposo/madre/padre y formar una familia pero al parecer la unión de parejas del mismo sexo son un peligro hacia esta nomenclatura. Lo intento pero no lo consigo entender. Aún mi madre y mi padre no han recibido ninguna notificación de que ya no sean esposa y esposo, sin embargo, esta ley que respalda el matrimonio igualitario, permite a un miembro de mi familia (a mí) ser esposa cuando se case con la mujer que ha decidido. Y si tienen hijos, ella y su esposa serán reconocidas como sus legítimas madres. Si la cruzada verdadera de la Iglesia fuese a favor de la familia deberían alegrarse de que las personas LGTB también construyamos las nuestras.¿O no es eso lo que realmente les importa?

Fijáos, en su defensa de la familia tradicional llega a decir que sin familias no se puede salir de la crisis puesto que tiene que haber niños para ayudar a mantener a las "clases pasivas". Si veis es la misma solución que aún siguen aplicando los países del tercer mundo. Pensad un poco más allá, una de las consecuencias de tener más hijos es que la mujer pasará más tiempo embarazada y cada vez con más carga familiar. Lo que supone relegarla de nuevo al cuidado de los hijos y del hogar. Por otro lado, lo de "clases pasivas" me tiene un poco confundida, quizás se refiera a él y a sus compañeros, que no han trabajado en su vida, viven como dioses y se permiten el lujo de dar lecciones de moral a los demás. Desde luego que un hombre que juró castidad, no casarse ni tener hijos, quiera sentar cátedra sobre la familia, el matrimonio y las relaciones sexuales tiene la misma credibilidad que una ministra de trabajo que no ha trabajado nunca. ¿Ya veis los resultados? Pues a esa irracionalidad hemos llegado...

Pero no quedándose tranquilo con todo esto, se atreve a hacer un "análisis de la situación política". Desgraciadamente los gobiernos de turno no les han dejado nada claro que la función de la Iglesia se limita a la fe de los suyos, no a la democracia y justicia de los demás. Así en su omnipotencia se atreve a hablar de vacíos legales, disciplina de voto, orden legal y Constitución. Se ve que en sus ratos libres en el seminario estudiaría leyes. Lástima que se saltase el artículo 16 de la Constitución Española donde dice que España es un estado aconfesional. En años anteriores, la sombra de la Iglesia en el Estado seguía presente pero desdibujada, en cambio, con el Gobierno de Rajoy, su sombra es más alargada de lo que estábamos acostumbrados. Ya hay cosas malográndose por las creencias religiosas de miembros del Gobierno y que la Iglesia entrase de lleno, supondría un retraso hasta la época del franquismo. Cuarenta años de dictadura que seguro que muchos de ellos añoran. Y, por lo que se ve, a la vista de los comentarios que seguían a la noticia, muchos de sus incondicionales también. Pongo dos ejemplo: había uno que achacaba al Gobierno poca "hombría" para pararle los pies a "los homos" y otro que clamaba que solo faltaba que los gais tuviesen dignidad y que le dictasen al Gobierno las decisiones que tiene que tomar. Como podéis notar, se palpa el respeto.

Para rematar la faena, Monseñor Camino niega que la Iglesia reciba dinero del Estado y que su única financiación proviene del más de un millón personas que marcaron la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. A esto lo llamo yo pérdida de memoria según conveniencia. Que casualidad que del Concordato de 1953 que firmaron con Franco y de los acuerdos de 1979 por los cuales el Estado les garantiza privilegios y financiación, no se acuerdan. La hipocresía de la Iglesia Católica no tiene fin.

Personalmente la cura a la intolerancia y prepotencia de estos señores no la conozco pero para pararles los pies, o mejor, para cerrarles la boca, no estaría mal que dejásemos de darles cobertura en los medios. De alguna forma, hay que hacerles ver que ya no dominan la conciencia de la mayoría y que sus palabras dañinas, que solo fomentan el odio entre las personas, caen en saco roto. Lo que las nuevas generaciones deben aprender es que todos somos iguales, todos merecedores de respeto, afecto, y derechos para una vida plena. Concluyendo con el tema de las familias, que se den cuenta que mientras que ellos se empecinan e intentan que les sigamos la corriente a sus desvaríos, nosotros vivimos felices, eligiendo con pleno derecho si queremos casarnos y formar un MATRIMONIO, en mayúsculas y sin comillas.

FUENTE: Cáscara Amarga. 09/12/2012


AUTORA: Luz de Aguilar @souLGTBI

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