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martes, 19 de marzo de 2013

"No es tabú, es sexo" vía @SouLGTBI


FUENTE: Cáscara amarga.
AUTORA: Luz de Aguilar.

<< Se me viene a la cabeza el comentario típico de “¿Cómo lo hacen dos mujeres? Porque entre hombres me lo imagino.” La concepción falocéntrica del sexo persiste aunque el acto sexual es mucho más>>.


Aún quedan lagunas sobre el sexo y, aunque fáciles de eliminar, su carácter pasado de tabú o embarazoso, lo pone difícil. Hay muchas personas con problemas sexuales al igual que muchas parejas y los motivos son variados. Obviaré las disfunciones fisiológicas puesto que éstas son problemas de otra índole. Y contestando a la pregunta anterior: no, tener mucha información no elimina todos los conflictos sexuales ni nos hace disfrutar más del sexo.

Pensemos en el origen de nuestros conocimientos sexuales y encontraremos el origen de nuestras barreras. La primera educación sexual la deben dar las familias, pero a veces esta información no se produce, llega tarde o, incluso, es incorrecta. Es cierto que la sociedad se ha desinhibido y avanzado: por ejemplo las madres ya no aconsejan a sus hijas no sentarse donde haya estado un hombre para no quedar embarazadas, pero el tema en muchísimas familias no se trata como algo natural puesto que causa miedo y vergüenza.

La escuela y los institutos deben ser los segundos, y me consta como maestra, que la mayoría de los centros públicos (no creo lo mismo de los privados) en alguno de sus niveles se trata el tema como contenido trasversal, pero desde que se creó la asignatura educación para la ciudadanía se le ha dado un espacio más formal. Ahora ha llegado el Gobierno conservador a llevarnos de nuevo a la época de ocultismo. Gobierno casposo del que no se puede esperar otra cosa que liberar al mercado y desamparar a los ciudadadanos. Ciñiéndome a lo educativo, que el Ministerio de Educación saque estos contenidos oficialmente de los centros es volver a menospreciar este tema y hacerlo tabú, consiguiéndose así una educación sexual deficitoria. Y siguiendo con nuestro Gobierno, hace poco hemos tenido una lección de hipocresía por parte del ministro del interior. Para el señor Fernández Díaz “el matrimonio gay no garantiza la supervivencia de la especie”. He ahí haciendo gala de una homofobia muy grande y una educación sexual muy pequeña. Todo un ejemplo a seguir... En primer lugar, las personas LGTB debemos tener el derecho de decidir libremente si casarnos o no, si tener descendencia o no y en segundo lugar, el sexo, ya sea hombre-mujer o mujer-mujer, hombre-hombre, sirve para más que para tener hijos. Aprovecho para pedir su dimisión, un ministro prejuicioso hacia una parte de la sociedad no puede garantizar los derechos de todos y todas.

Entonces, ¿para qué sirve el sexo? ¿Solo para reproducirnos? Obviamente no. La principal función es la obtención de placer. ¿Y quién lleva toda su historia hablando del pecado carnal? La misma de la que el ministro homófobo saca su teoría: la Iglesia Católica. El catolicismo reniega del sexo por placer e idolatra la castidad. Se le reza a vírgenes y los que se creen con el derecho de despotricar a sus anchas, han jurado castidad. Supongo que a Fernández Díaz se le pasó por alto que los curas y las monjas no pueden tener hijos con lo cual “no garantizan la supervivencia de la especie”. Llevamos siglos arrastrando el puritanismo de la Iglesia, sus censuras de la información y su señalamiento del pecado. Y fijaros por donde las mujeres siempre nos llevamos la peor parte. Por ejemplo: de la vida sexual de Jesús no se sabe nada pero la de su madre todos la tienen clara: virgen que concebió por la gracia de Dios. Es decir, mujeres con su sexualidad reprimida e ignorantes de la realidad. Ahora no tanto, pero, ¿quién no ha escuchado alguna vez a una adolescente o adulta decir que llegará virgen al matrimonio?

Por el contrario, el sexo debe ser tomado como algo natural y propio de la vida de las personas. Los tabúes, prejuicios propios o culturales y espectativas suponen una barrera a la plenitud, sin embargo, una buena información y una apertura de la mentalidad suponen un avance. Si creéis que existe ignorancia en el sexo entre heterosexuales, imagináos de los heterosexuales hacia los homosexuales y entre homosexuales. Se me viene a la cabeza el comentario típico de “¿Cómo lo hacen dos mujeres? Porque entre hombres me lo imagino.” La concepción falocéntrica del sexo persiste aunque el acto sexual es mucho más.

Para una buena educación sexual deben enseñarse muchos temas como por ejemplo: los órganos, las posturas, los métodos anticonceptivos y preservativos de barrera... Pero sobretodo debe hablarse con naturalidad, sin vergüenza ni moral represora. Primero las familias, los centros educativos, el círculo de amistad, en pareja y entre todos ellos, se colará seguro la publicidad, los medios de comunicación, etcétera. Ya basta de hipocresía y reducción del sexo a reproducción, lo mejor es educar para que todos y todas tengan unos conocimientos adecuados y la capacidad de elegir que hacer con su cuerpo y así lograr una vida sexual plena.

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