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miércoles, 26 de junio de 2013

¿Cabalgatas empresariales o manifestaciones políticas?


Artículo de presentación del bloque "Mercantilización y neoliberalismo: el euro rosa" del libro "El orgullo es nuestro.Movimientos de liberación sexual en el Estado español”. Publicado por el periódico El Diagonal con licencia Creative Commons.
Autor del artículo: David Montilla, activista, investigador y colaborador habitual de 'Diagonal'. 


¿Cómo se pueden transformar unas manifestaciones y fiestas de marcado carácter popular asociativo y de discurso incómodo incluso para la socialdemocracia en un mero espacio de consumo con un barniz reivindicativo generalista que es ya aceptado y apoyado incluso por importantes sectores del Partido Popular? 
la evolución de la mercantilización de los espacios de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y queers en estos últimos años ha tenido un crecimiento notable si bien este proceso No ha transcurrido igual en todos los territorios del Estado español ni ha transcurrido sin la aparición de diversas resistencias. 
Sólo en las 4 capitales vascas se mantienen manifestaciones reivindicativas cada 28 de junio, gracias a una coordinación de colectivos unitaria y a la ausencia exhibición publicitaria. Este modelo de presencia en el espacio público existía también en A Corunha y Barcelona hasta que en los últimos 5 años grandes grupos económicos y empresas 'rosas' se han apropiado de la manifestación del Día del Orgullo, aplicando un modelo de consumo 'gayfriendly' con objeto de contribuir a la gentrificación (elitización) de barrios populares. 
En el caso de Barcelona, aunque en 2010 los organizadores del primer orgullo comercial manifestaran que su ánimo no era competir con la manifestación reivindicativa celebrada desde 1977, solo mantuvieron su "promesa" hasta la segunda edición del Pride Barcelona, eligiendo entonces la misma fecha en la que el Orgullo no comercial se realizaba. 
La creación de nuevos 'nichos de mercado rosa'  ha banalizado las luchas históricas de los movimientos de liberación sexual y ha permitido nuevas líneas de expansión de un sistema económico basado en el consumo masivo, el crecimiento y la acumulación. Redes empresariales organizaron esta estrategia capitalista con el apoyo explícito e imprescindible se las administraciones locales, autonómicas y estatales del PSOE en sus dos últimas legislaturas (2004-2008 y 2008-2012). Un entramado de empresas de este modelo se ha nutrido del laboratorio político-empresarial que ha supuesto el Orgullo comercial madrileño. En él, un complejo pero reducido grupo de empresas actúa con impunidad para elegir esponsors y personal de seguridad privada para las calles y plazas de del barrio de Chueca, o imponer marcas y precios a los bares que quieran tener una barra en la calle. Todo ello, con el pleno conocimiento y respaldo del Partido Popular y del Ayuntamiento de Madrid, que desde 2011 ha dejado de subvencionar a la patronal empresarial LGTB de forma indirecta, para hacerlo de modo directo. 
Paradójicamente, es la FELGTB, de carácter oficialista y ligada al PSOE, quien elige y cobra a las empresas que desean tener una carroza en el desfile comercial, quien invisibiliza loa contenidos y consignas críticas durante su realización, disciplina y expulsa a loa elementos críticos de sus asociaciones federadas y cede en exclusiva la gestión del espacio público del barrio de Chueca a una asociación empresarial durante las "fiestas del Orgullo.". 
En este contexto el PP, ahora en el gobierno, juega a doble banda. Por un lado, es abiertamente hostil a cualquier avance en materia de derechos; por otro, financia a organizaciones empresariales LGTB en un escenario de recortes sociales. 
Es la continuación y una vuelta de tuerca más a una estrategia de acumulación que ha demostrado en los últimos años no saber de fronteras territoriales, ni de ámbitos sociales. De ahí que el Ayuntamiento madrileño pretenda aplicar ahora este modelo "de participación empresarial" en otras fiestas populares "no LGTB". 
Pero no hay poder sin resistencias, y éstas no han dejado de aparecer en la diversidad de formas y contextos territoriales y políticos que se dan en el Estado español. 
Colectivos de base han articulado la crítica al capitalismo rosa a través de señalamientos y a empresas elitizadoras y privatizadoras de los espacios LGTB (como los organizados al Hotel Axel en Barcelona o el bloqueo de la carroza de Infinitamente-Gay en el orgullo comercial madrileño) o caravanas festivas de denuncia de la gentrificación de los barrios en alianza con asambleas vecinales (como el Especula-Tour de Chueca). En los últimos cinco años también han crecido los "bloques críticos" de los orgullos comerciales de ciudades como Valencia o Zaragoza. En Madrid y en Barcelona directamente se han organizado manifestaciones del Orgullo diferentes a las convocatorias empresariales. 
Poder y resistencias que evolucionan con los tiempos políticos y la crisis del modelo capitalista. Si el poder apunta hacia nuevos barrios y grupos sociales con los que hacer negocio, las resistencias no dejan de reorganizarse, como ocurre con la gestación del Toma el Orgullo, movilización nacida con el espíritu del movimiento 15M. A modo de conclusión, el diagnóstico y declaración de intenciones realizadas por la activista Isidra Q. En las páginas de Diagonal : "la exhibición de publicidad comercial es incompatible con una manifestación, es una cabalgata empresarial. Nadie concebiría un 1 de mayo o el Día de la Mujer con marcas comerciales. Es un peligroso precedente de mercantilización y, por tanto, de descafeinización de las reivindicaciones políticas".

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