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miércoles, 26 de junio de 2013

Un salto hacia las nuevas marchas


Artículo publicado en el periódico Diagonal.
Autor: Pablo Montilla.
Fecha de publicación: 26/06/06


A mitad de los ‘90, Madrid abandonó las tradicionales manis “por la liberación gay”, con unos pocos miles de manifestantes, y adoptó el modelo comercial de las ‘cabalgatas del Orgullo’. Si bien, con este cambio el número de participantes se multiplicó por cien, los contenidos reivindicativos se resintieron.

Además, los colectivos LGTB -incluso los moderados- fueron paulatinamente perdiendo peso específico en la comisión organizadora en beneficio del lobby empresarial gay, cuyas decisiones terminaron por ser determinantes, evitando cualquier contenido excesivamente político y haciendo de las carrozas esponsorizadas, llenas de anuncios y de cuerpos musculosos, el eje de la celebración. En uno de los últimos desfiles del Orgullo en Madrid, varios manifestantes desplegaron una pancarta con el lema “Contra la mercantilización del 28-J” y fueron expulsados con malas formas.

En cambio, en otras ciudades del Estado el movimiento LGTB mantiene el modelo reivindicativo, oponiéndose a los intereses del lobby comercial, a menudo soportando también presiones de las instituciones locales. Es el caso de Barcelona, donde la manifestación mantiene el nombre de Día de la ‘Liberación’ (no Orgullo) y prohíbe las carrozas y la publicidad. Está organizada por la Comisión 28-J, asamblea que reúne a 30 grupos LGT catalanes, todos los que existen, salvo la moderada Coordinadora Gai Lesbiana (CGL), que prefiere convocar al macro-desfile de Madrid. La CGL se ve frecuentemente favorecida por las instituciones, las empresas y los medios de comunicación, pero tiene escasa capacidad de convocatoria a nivel local.

La Comisión 28-J convoca cada año de forma coordinada unos 40 actos en varios municipios catalanes, priorizando el principio de descentralización, opuesto a la idea de ‘todos a Madrid’ que caracteriza a numerosos grupos LGTB oficialistas. El carácter reivindicativo del 28 de junio en Barcelona se distingue claramente de la convocatoria madrileña: “Es mani, no desfile -dice Eduard Sánchez, miembro del Front d’Alliberament Gay de Catalunya- y aunque sea festiva, no es comercial ni ha perdido su carácter político: hay pancartas, lemas contra la Iglesia y por la libertad sexual. Lo que no hay es publicidad”.

Hace cinco años, algunas carrozas comerciales intentaron entrar a la fuerza en la manifestación de Barcelona, pero una sentada improvisada de varios participantes les cortó el paso y consiguió que desistieran de su propósito. En la manifestación de 2005, mientras en Madrid se celebraba la nueva ley de matrimonio homosexual, la Comisión catalana mantuvo el lema previsto: “¿Lesbiana? Encantada, es un placer”, una campaña por la visibilidad de las mujeres que encontró bastante eco en TV-3. La manifestación de 2005 congregó la cifra récord de 50.000 participantes, frente a unos 10.000 de ediciones anteriores. En 2006, Barcelona dedicará su manifestación a las personas LGT de la tercera edad y mantiene su carácter reivindicativo.

“En Madrid se le da mucha importancia a lo cuantitativo” dice Viki Olvido, lesbiana madrileña afincada en Barcelona. “Allí nos miran por encima del hombro porque aquí somos sólo algunas decenas de miles y allí la cantidad es mucho mayor; pero en lo cualitativo, Barcelona le da mil vueltas a Madrid”. Viki explica las ventajas de esta ‘politización’: “En Barcelona se barajan mensajes más interesantes y se desarrolla una conciencia más combativa”.

Tal vez por ese motivo, el día de la manifestación del Foro de la Familia, la gente de Barcelona se autoconvocó por SMS y llenamos la Plaza de Sant Jaume con 5.000 personas”. Ese mismo día, el Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid (COGAM) desatendía, por no considerarla “oportuna”, la demanda de muchas personas LGTB que querían una manifestación contra la homofobia de los obispos y del Partido Popular. Ante la presión de sus propios simpatizantes, COGAM terminó haciendo un acto minoritario ante el Monumento a la Constitución, pidiendo que la afluencia fuera reducida, y recomendó a la comunidad LGTB madrileña que acudiera al desfile musical de Carlinhos Brown, financiado por Movistar, con banderas del arcoiris como única movilización válida.

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