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miércoles, 5 de febrero de 2014

Carta a una persona homófoba vía @revista_mirales

Artículo original publicado en Revista Mirales, en la sección de opinión. No ponen autoría.


No sé si a ti te pasa lo mismo, pero la verdad es que a mí me importa muy poco con quién se acuesta el vecino de mi compañera de trabajo, la presentadora del telediario, el panadero del barrio de mi prima, la médica de urgencias del Hospital de La Paz o el padre de la mujer del jefe de mi novia. No conozco a ninguno de ellos y la verdad es que aunque los conociera —a no ser que me gustara alguna de esas personas— no me importaría en absoluto. Entonces, mi pregunta es: ¿por qué les importa a los demás, que no me conocen, el hecho de que yo sea mujer y me acueste con otra mujer? ¿Por qué se montan manifestaciones en contra de mí y de todos los que estamos con personas de nuestro mismo sexo para que no podamos casarnos en determinados lugares del mundo? ¿Por qué cuando se habla de determinadas personas se dice que es lesbiana o gay como si fuera un dato importante? ¿Qué cambia exactamente en la vida de la gente por el hecho de que haya personas homosexuales? A esta última pregunta te voy a contestar yo: NADA.

Yo no he tomado nunca la decisión de mi orientación sexual, así que deja de pensar que yo he decidido quién me gusta o no. Sencillamente alguien me atrae, igual que a ti. No es una opción. Es quien soy. Todos somos distintos y tenemos gustos diferentes. A mí me encanta el chocolate; mi madre lo detesta. A mí no me gusta la misma chica que le gusta a mi mejor amigo ni ponerme la misma ropa que se pone mi novia. A mí me gustan las mujeres, y a ti, a lo mejor no. Cuestión de gustos. Lo que está claro es que con eso no le hago daño ni le cambio la vida a nadie. Porque mi vida es mía y de nadie más y no estoy haciendo nada malo. No robo, no pego, no mato. ¿Puedes decirme qué hago mal? Otra vez te contesto yo: NADA.

A ti (que estás en cualquier parte del mundo, que me criticas sin conocerme y me llamas enferma, asquerosa o viciosa, que incluso te manifiestas contra mis derechos fundamentales y haces bromas de mal gusto sobre mí constantemente sin conocerme ni saber cómo es mi cara, ni cómo suena mi voz ni de dónde vengo ni nada de nada sobre mí) no sé si te gusta el sadomasoquismo, si te gusta el sexo anal u oral, si te encantan los tríos, las orgías, practicar la lluvia dorada o si te gusta el sexo tranquilo y con amor únicamente con tu pareja. El caso es que a mí no me importa lo más mínimo. ¿Por qué te importa con quién me acueste yo o cómo me guste a mí el sexo?

Yo soy una persona buena, simpática, trabajadora, apasionada, cabezota, pasional y muy sensible. Esa es quien soy. Tú eres como eres. Es así. No te puedo cambiar ni lo pretendo ni lo intentaría nunca. ¿Podría yo obligarte a que te gustara alguien en particular? Pues no intentes que a mí me guste alguien de mi sexo opuesto, porque es imposible. Lo que yo haga en la cama a ti no te importa, porque aunque me conozcas o no, mi vida sexual y sentimental no cambia la tuya ni un ápice. Ni la tuya cambia en nada la mía.

Mi orientación y mi placer sexual no le importan a nadie más que a la persona que esté en ese momento disfrutando conmigo y a mí misma. Por favor, deja de pensar en lo mucho que perjudico yo al “orden” del mundo (que no lo hago lo más mínimo) y analiza lo perjudicial que eres tú, que no dejas vivir a los demás, que insultas, que criticas, que miras con desprecio, que pegas o incluso matas a los que para ti somos “anormales” cuando lo único anormal que hacemos es vivir siendo quienes realmente somos, cosa que hoy en día, efectivamente, no es muy normal.

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